Examinando el Efecto de la Vitamina D en el Cerebro

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Por Alan L. Rubin

Estudios recientes sugieren que la vitamina D puede jugar un papel en el desarrollo y la salud cerebral desde el nacimiento hasta la vejez. Interesantes nuevas asociaciones vinculan el alto nivel de vitamina D con la prevención de ciertas afecciones psiquiátricas y el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer.

La vitamina D puede jugar un papel en varias etapas del desarrollo y estados de la enfermedad, incluyendo el autismo, la enfermedad de Alzheimer, la enfermedad de Parkinson, la depresión y el trastorno afectivo estacional.

Vitamina D y desarrollo normal del cerebro

La primera pregunta que los investigadores hicieron es si hay alguna razón por la cual la vitamina D podría estar afectando el cerebro. Hicieron estos estudios en células aisladas y en estudios de animales que tienen una función cerebral similar a la de los humanos. Considere algunas de las pruebas:

  • Los receptores de la vitamina D y la enzima que convierte 25-hidroxivitamina D en calcitriol están presentes en todo el cerebro.
  • El calcitriol altera la expresión de muchos genes en las células cerebrales. Esto incluye las neurotrofinas, proteínas en el cerebro que ayudan a que las células nerviosas sobrevivan y se especialicen más.
  • Calcitriol ayuda a las células nerviosas a convertirse en las células especializadas que se necesitan en todo el cerebro.
  • Los cerebros de los animales que nacieron de madres con deficiencia de vitamina D muestran un crecimiento y desarrollo anormal. La deficiencia severa de vitamina D en modelos animales puede causar desarrollo cerebral anormal indirectamente debido a la deficiencia de calcio.

La evidencia del importante papel que juega la vitamina D en el desarrollo del cerebro continúa acumulándose, pero se necesitan más estudios. El resto de este artículo proporciona una mirada a la evidencia de la vitamina D en condiciones que afectan el cerebro.

Vitamina D y autismo

Se desconoce el origen del autismo, pero la incidencia de esta enfermedad ha aumentado significativamente en los últimos 30 años. El autismo afecta ahora a 1 de cada 110 niños. Cierta evidencia sugiere que la vitamina D podría jugar un papel en su aparición.

El autismo es un trastorno mental que comienza en los primeros tres años de vida. Tiene las siguientes características:

  • El niño no se desarrolla o es lento para desarrollar habilidades de comunicación.
  • El niño no interactúa con otros niños.
  • El niño realiza acciones repetitivas, como agitar las manos o apilar objetos continuamente.
  • El niño no hace contacto visual.
  • A medida que el niño crece, puede tener rabietas severas.
  • Hasta un 10 por ciento de las personas con autismo tienen talentos inusuales, como una capacidad de memorización asombrosa.

La sugerencia de que la vitamina D podría jugar un papel en el desarrollo del autismo proviene de varios estudios observacionales:

  • El autismo es más común en áreas con menos sol. Los niños nacidos en invierno tienen muchas más probabilidades de desarrollarla que los niños nacidos en verano.
  • El autismo es más común en los niños afroamericanos, cuyas madres tienden a tener los niveles más bajos de vitamina D.
  • La vitamina D activa previene la producción de citoquinas en el cerebro que han sido asociadas con el autismo.
  • El consumo materno de vitamina D durante el embarazo se ha asociado con una reducción de los síntomas de autismo en el niño.

Los científicos necesitarán establecer una conexión más firme antes de considerar cualquier recomendación para el uso de la vitamina D para prevenir o disminuir el autismo en los niños.

Vitamina D y enfermedad de Alzheimer

La enfermedad de Alzheimer es otra enfermedad cerebral que parece estar aumentando rápidamente en prevalencia. Ahora afecta a más de cinco millones de estadounidenses. Mientras que las enfermedades como los derrames cerebrales, las enfermedades cardíacas y el cáncer están disminuyendo, el número de personas afectadas por la enfermedad de Alzheimer se está expandiendo.

Este hecho puede tener que ver con el envejecimiento de la población, pero tal vez haya algo más que eso. Algunos datos incluso apuntan a un posible papel de la vitamina D en el inicio de la enfermedad de Alzheimer. Pero por ahora, la evidencia para recomendar la suplementación con vitamina D en la enfermedad de Alzheimer no es fuerte.

La enfermedad de Alzheimer (EA) es una pérdida gradual de las facultades mentales que generalmente comienza después de los 65 años de edad, pero puede ocurrir antes. La mayoría de las personas mueren un promedio de 7 años después de que la enfermedad comienza. Menos del 5 por ciento vive más de 14 años.

Considere algunos de los signos y síntomas principales, en el orden en que generalmente ocurren:

  • Pérdida de la memoria reciente
  • Confusión
  • Agresión
  • Cambios de humor
  • Pérdida del lenguaje
  • Pérdida de la memoria a largo plazo
  • Pérdida de control de las funciones corporales

A medida que la enfermedad progresa, el paciente pasa de ser independiente a ser completamente dependiente de los cuidadores. La memoria se deteriora hasta el punto de que la persona puede dejar de reconocer a sus hijos y a su cónyuge. El paciente es apático y no puede alimentarse o cuidarse por sí mismo. Con frecuencia, los pacientes de Alzheimer mueren de una infección como la neumonía o de úlceras de decúbito infectadas.

Algunas de las pruebas de que la enfermedad de Alzheimer puede ser una enfermedad por deficiencia de vitamina D, al menos en parte, incluyen lo siguiente:

  • La enfermedad de Alzheimer se encuentra mucho más a menudo en climas templados que en climas tropicales.
  • Los pacientes con EA tienen niveles más bajos de vitamina D en la sangre que la población normal.
  • Entre los pacientes con enfermedad de Alzheimer, los que tienen niveles más altos de vitamina D se desempeñan mejor en las pruebas de conocimiento.

Sin embargo, puede ser que los bajos niveles séricos de 25-hidroxivitamina D sean un reflejo de la mala salud, la dieta y la falta de actividad física al aire libre de las personas con demencia y no que la falta de vitamina D lleve a la demencia. Ese no es un punto sutil – si el bajo nivel de vitamina D viene después de la enfermedad, entonces dar más vitamina D no tendrá ningún impacto en su enfermedad neurológica.

Vitamina D y enfermedad de Parkinson

La enfermedad de Parkinson (EP) es una enfermedad cerebral que afecta las habilidades motoras en lugar del aprendizaje, el conocimiento y la memoria. Actualmente, se cree que alrededor de un millón de personas en los Estados Unidos tienen la enfermedad de Parkinson, pero otros tres o cuatro millones de personas no saben que la tienen.

La conexión entre la enfermedad de Parkinson y la vitamina D es casi tan fuerte como el vínculo entre la vitamina D y la enfermedad de Alzheimer. Los investigadores han encontrado algunas asociaciones prometedoras.

La enfermedad de Parkinson comienza a partir de los 50 años de edad. Se cree que esta afección es el resultado de la pérdida de células cerebrales productoras de dopamina. La dopamina es un químico cerebral que es esencial para la transmisión de impulsos de un nervio a otro.

Considere los principales síntomas de la enfermedad de Parkinson:

  • Temblor en las manos, brazos, piernas, mandíbula y cara. El temblor ocurre cuando el paciente está en reposo y desaparece cuando la extremidad se mueve.
  • Rigidez de los brazos, las piernas y el tronco. El paciente puede sentir dolor en las articulaciones; cuando se mueven, tienen una sensación de”stop/go”.
  • Lentitud de movimientos. El paciente arrastra los pies y tiene dificultad para realizar cualquier movimiento complejo.
  • Deterioro del equilibrio y la coordinación. El paciente tiende a caerse, especialmente en las últimas etapas de la enfermedad.

Varios medicamentos pueden ayudar a reducir los signos y síntomas, pero nada es curativo. Si la terapia con medicamentos es inadecuada, se puede realizar una cirugía para producir lesiones en ciertas partes del cerebro o para realizar estimulación cerebral profunda con el fin de enviar impulsos al cerebro.

Los expertos no entienden cómo la vitamina D puede jugar un papel en la EP. Algunas de las explicaciones sugeridas incluyen las siguientes. Vitamina D

  • Protege los nervios al prevenir la oxidación que mata las células nerviosas.
  • Disminuye el daño inmunológico al tejido nervioso.
  • Mejora la conducción nerviosa.
  • Disminuye el daño a las células nerviosas que producen dopamina por toxinas.

Desafortunadamente, también hay muchos datos contradictorios relacionados con la vitamina D y la EP que hacen que sea difícil aceptar plenamente la relación. Aún así, la evidencia muestra que puede ser importante mantener los niveles séricos de 25-hidroxivitamina D por encima de 20 ng/ml o 50 nmol/L – la misma cantidad recomendada para proteger la salud ósea.

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