El papel de la vitamina D en la esclerosis múltiple

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Por Alan L. Rubin

La esclerosis múltiple (EM) es una enfermedad autoinmune que ataca el propio sistema nervioso de una persona. La deficiencia de vitamina D puede jugar un papel en la aparición y progresión de la esclerosis múltiple. En la EM, las vainas de mielina que rodean los nervios del cerebro y la médula espinal están dañadas.

Al igual que los cables de su casa no pueden transmitir correctamente si han perdido el aislamiento que los rodea, los nervios tampoco pueden conducir una señal eléctrica sin sus vainas de mielina, y la función de ese nervio se pierde. El cuerpo trata de restaurar la mielina pero no puede hacerlo completamente. Los signos y síntomas resultantes dependen de las áreas más dañadas.

Cuando se examina el tejido nervioso de una persona afectada por la EM, el daño causado por las células T, una de las principales responsables del sistema inmunitario adaptativo, es evidente. Normalmente, las células T no atraviesan la barrera hematoencefálica para entrar en el cerebro, pero lo hacen en la EM. Las células T tratan la mielina como una proteína extraña, lo que conduce a señales que traen otras células al cerebro y también causan la producción de citoquinas que matan a las células y causan inflamación.

La enfermedad generalmente comienza en adultos jóvenes y ocurre más en mujeres que en hombres. La EM aparece y desaparece en múltiples ciclos llamados recaídas y remisiones. A veces, después de una recaída, no hay ningún signo de la enfermedad. Después de algunas recaídas, persisten las anomalías. Estas anomalías se acumulan con ciclos adicionales de recaída/remisión, de modo que la gravedad de la EM empeora con el tiempo.

Signos y síntomas de la esclerosis múltiple

Los signos y síntomas de la esclerosis múltiple varían ampliamente e incluyen cualquiera o todos los siguientes, todos los cuales pueden ser intermitentes:

  • Dolor agudo o crónico
  • Dificultad con el habla y la visión
  • Cansancio
  • Pérdida del equilibrio
  • Pérdida del control de la vejiga y/o de los intestinos
  • Pérdida de sensibilidad
  • Espasmos musculares
  • Debilidad

La esclerosis múltiple se diagnostica de la siguiente manera:

  • La resonancia magnética del cerebro y la columna vertebral muestra áreas consistentes con mielina perdida que cubre los nervios.
  • El líquido cefalorraquídeo obtenido mediante la inserción de una aguja en la columna lumbar muestra inflamación crónica con glóbulos blancos y ciertos tipos de proteínas.
  • Cuando se estimulan ciertos nervios, éstos responden más lentamente de lo normal.

Las recaídas son impredecibles, pero por lo general no ocurren más de una o dos veces al año. Pueden ser provocados por infecciones virales o estrés. La esperanza de vida de una persona con EM es de cinco a diez años menor que la de alguien que no está afectado. Los médicos usan una variedad de medicamentos para tratar la EM, pero ninguno ha sido completamente exitoso.

Vitamina D y esclerosis múltiple

Existen varias líneas diferentes de evidencia indirecta que sugieren que una mayor ingesta de vitamina D o la circulación de niveles de 25-hidroxivitamina D puede retrasar la aparición de la EM o mejorar el curso de la enfermedad. Considere algunas de las pruebas:

  • Muchos pacientes con EM tienen niveles circulantes bajos de 25-hidroxivitamina D, especialmente durante las recaídas. El problema con esta observación es que muchas personas desarrollan niveles más bajos de vitamina D durante los períodos de enfermedad debido a que están dentro de la casa y no comen bien.
  • Los bajos niveles séricos de 25-hidroxivitamina D están asociados con la tasa de recaída de la EM. Consistente con esto, un estudio clínico encontró que incrementar el consumo de vitamina D podría reducir el índice de recaída, pero no hubo suficientes personas estudiadas para estar seguros.
  • Los niveles más altos de 25-hidroxivitamina D en el suero se han asociado con una mejoría en la función de las células T en pacientes con EM.
  • Existe la creencia generalizada de que a medida que la latitud se aleja del ecuador, la población experimenta un aumento progresivo de la incidencia de la EM. De hecho, las personas que han vivido en los trópicos hasta los 15 años de edad rara vez desarrollan la enfermedad, incluso si más tarde se trasladan a zonas templadas. Sin embargo, una revisión cuidadosa de la evidencia encontró que hay un efecto de la latitud sólo en Australia y Nueva Zelanda, pero no en Norteamérica o Europa.
  • En Suecia, más personas afectadas por la EM nacieron durante los meses en que la madre tenía bajo contenido de vitamina D que durante los meses en que la madre tenía suficiente vitamina D. Esto es interesante porque sugiere que el bajo contenido de vitamina D durante el embarazo podría programar a una persona a tener un mayor riesgo de EM como adulto.
  • El calcitriol y los fármacos diseñados para parecerlo inhiben la encefalitis autoinmune experimental, un modelo animal de la EM.

Estos hechos sugieren que la falta de vitamina D puede jugar un papel en la aparición y progresión de la EM; sin embargo, nadie ha demostrado todavía que los suplementos de vitamina D prevengan el desarrollo de la EM, reduzcan la tasa de recaída de la EM o reduzcan los síntomas asociados con un brote de la enfermedad.

Los ensayos clínicos en curso deben dar la respuesta final sobre esta relación y también determinar el nivel de ingesta de vitamina D o de 25-hidroxivitamina D en suero necesaria para prevenir o disminuir el impacto de la EM.